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ISSN 2145-7999

El suicidio sigue siendo un fenómeno preocupante en el país

El suicidio sigue siendo un fenómeno preocupante en el país



Bogotá, Colombia, 7 de enero de 2011

Por KATERINE JAIMES PEÑA

El suicidio sigue siendo un fenómeno preocupante en el país, aunque el total de casos registrados se ha ido reduciendo un poco, la tasa de mortalidad continúa siendo de seis casos diarios en promedio.


DANIEL ACERO/SU VIDA

De acuerdo con las estadísticas entregadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal, sólo hasta junio de 2010 ya se contaban un total de 948 personas que se habían quitado la vida. La cifra es menor a la registrada para el mismo periodo de 2009, que fue de mil 84 casos.

“Aunque vemos una reducción en el primer semestre del año pasado frente al 2009, de acuerdo con las estadísticas que Medicina Legal nos entrega, debemos mantener la tasa de mortalidad intacta para este fenómeno, pues en las festividades de diciembre los suicidios tradicionalmente se incrementan hasta en un 30%, por lo que no podemos hablar de una reducción efectiva si no hasta conocer el consolidado”, explicó Juan Gonzalo López, director del Instituto Nacional de Salud (INS)

Los datos de Medicina Legal señalan que de los suicidios registrados hasta julio de 2010, 173 eran mujeres y 775 hombres. Lo que demuestra una vez más que las personas de sexo masculino son más efectivos al llevar a término el plan suicida. Igual comportamiento se registro en el 2009, cuando del total de casos 214 eran mujeres y 870 hombres. Este comportamiento se ha mantenido a través de los años, aunque son las mujeres las que mayormente intentan quitarse la vida.

En cuanto a las ciudades del país más afectadas, hasta julio de 2010 la que registró el  mayor número de casos fue Bogotá, que aportó 132 suicidios, seguida de Medellín con 71 y Cali con 49.

“Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas ciudades son las más grandes del país, por lo que tienen una población más amplia que la de otras. Por lo tanto, es lógico que registren los números más altos de suicidios y de otros fenómenos”, explicó López.

Sorprende, por ejemplo, las estadísticas de otras ciudades más pequeñas como Cúcuta y Pasto, que a julio del año pasado registraban ya 23 suicidios cada una o Pereira con 18, Armenia con 15, Ibagué con 12, Popayán con 10 y Villavicencio y Valledupar con 13 cada una.

Otras ciudades como Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga y Manizales registraron 25, 13, 19 y 24 casos de suicidios respectivamente y sólo hasta julio de 2010. Los casos restantes están repartidos entre Villavicencio, Santamarta (7), Neiva (7), Montería (9), Sincelejo (4),  Yopal (4), Tunja, Riohacha y San José del Guaviare con dos casos cada una y Arauca, Florencia y Quibdó con un suicidio cada una.

El suicidio, según los datos de Medicina Legal, se constituiría en la tercera causa de muerte no natural en el país en la población que se encuentra entre los 14 y los 44 años de edad. Además, si bien las mujeres son las que más intentos de suicidio realizan cada año, son los hombres los que más logran el terrible propósito: terminar con su propia vida.   

“Lo más desafortunado es que la mayoría de estas muertes son prevenibles si las personas reciben el tratamiento adecuado de un especialista. La depresión y otros trastornos del ánimo son las principales causas de estos casos”, dijo la psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, Luz Karime Jiménez.

Agregó que en un estudio realizado por esta universidad se determinó que en los jóvenes los desengaños amorosos, el desempleo, la imposibilidad de realizar sus metas a mediano plazo y el consumo de sustancias alucinógenas son las principales causas asociadas con el suicidio.

“Aún hay mucho camino por recorrer en la educación de las personas en cuanto a los trastornos o enfermedades mentales, especialmente sobre la depresión. Debemos entender que se trata de una enfermedad que es curable y que no es falta de berraquera o de empuje. Estas personas necesitan del apoyo adecuado de sus familiares y amigos, así como de un diagnóstico oportuno y veraz y del debido tratamiento, que impida que termine optando por el suicidio”, señaló la especialista.

Según explicó, además de la depresión, el trastorno bipolar y los episodios de ansiedad no diagnosticados ni tratados a tiempo son las principales causas de los casos de suicidio en el país.

Además, el Instituto Nacional de Salud (INS) señala que se estima que al menos el 18% de la población colombiana ha sufrido alguna vez en su vida un episodio depresivo u otro trastorno del ánimo y al menos tres de cada diez padecerían algún problema de salud mental, que de no ser tratados a tiempo pueden llevar a un suicidio. 

“Es de aclarar que no es de nuestra competencia llevar registros a través del instituto sobre los casos que se presenten de enfermedades de este tipo, pues infortunadamente aún no se les considera como de impacto en la salud pública. Por lo tanto, al no hacerse el debido seguimiento, no se conocen estadísticas claras sobre ellas”, explicó Juan Gonzalo López, director del ente nacional.

A la estigmatización social de las personas con trastornos mentales, se suma, según los especialistas, el hecho de que, si bien en el Plan Obligatorio de Salud (POS) se incluye el tratamiento de las enfermedades mentales y de los trastornos del ánimo, así como los servicios psiquiátricos y psicológicos, éstos no parecen ser los idóneos.

“Es cierto que se hicieron algunos ajustes a los tratamientos incluidos en el POS para estos pacientes, pero siguen siendo insuficientes en todos los campos, tanto para el diagnóstico oportuno y el tratamiento como en cuanto a la necesidad de campañas educativas y de sensibilización frente a esta problemática. Estas barreras en el acceso al servicio de salud hacen que, en promedio, sólo dos o tres personas reciban tratamiento y los demás, probablemente, terminen en un suicidio”, señaló Luz Karime Jiménez.

Síntomas de alerta


Los siguientes son algunos de los síntomas que pueden alertarlo ante un episodio depresivo que puede terminar en la muerte, según la psicóloga Luz Karime Jiménez:


Tristeza prolongada y sin razón evidente.


La incapacidad de superar la tristeza tras una pérdida grave. “Es normal que tras la pérdida de un gran ser querido o ante problemas graves las personas experimenten profundo dolor. Sin embargo, cuando no logran continuar con su vida, pese a que ha trascurrido un tiempo prudente, deben buscar ayuda profesional”.


Ataques de llanto sin explicación evidente, anedonia o ausencia de placer por las cosas que antes solían motivarlo.


Irritabilidad o cambios sorpresivos en el estado de ánimo.


Insomnio o exceso de sueño, así como cambios significativos en los hábitos alimentarios.


Pesimismo, baja autoestima, incapacidad de concentración, pensamientos constantes sobre el suicidio y la muerte, así como dolores inexplicables.


“El apoyo y la comprensión de los familiares y demás personas cercanas a los pacientes es fundamental en todas las etapas, empezando por el diagnóstico oportuno”, señaló.